¡Bitcóin es libertad!

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El destacado economista Roberto Cachanosky ha realizado una serie de publicaciones en Twitter cuestionando la naturaleza del bitcóin: ¿es o no es una moneda?, argumentando que todo lo que en su momento fue moneda, primero fue mercadería teniendo un uso diferente, por ejemplo, el clavo, sal, oro, argumentando una doble función: a) mercadería y b) moneda, para concluir: ¿Cuál fue el proceso del bitcóin?, pues en defensa de la criptomoneda debemos decir que para obtener bitcóin se requiere de un costoso proceso de minado, los nodos que trabajan en blockchain (cadena de bloques) realizan un esfuerzo criptográfico que requiere de electricidad, red de internet, ordenadores potentes capaces de descifrar algoritmos, cualquier persona no puede minar desde su computadora, la minería requiere de una fuerte inversión, en países donde la electricidad es muy cara no es rentable minar, además que se requiere de instalaciones con sistema de producción, distribución y consumo trifásico, como vemos, el bitcóin es un producto que requiere esfuerzo criptográfico especializado, esta mercadería es obtenida por mineros que cada cuatro años son menos por los “halvings”, por la característica de la escasez, recordemos que sólo pueden existir 21 millones de bitcoines y ya fueron minados 18 millones de ellos, esta mercadería ya es considerada oro digital por muchos inversionistas

Según el profesor Cachanosky, la volatilidad en la cotización del bitcóin lo descalifica como reserva de valor, prácticamente es humo, pero esa volatilidad se debe al mismo mercado, a las fuerzas de la oferta y la demanda, capitalismo y libre mercado en movimiento, una mercadería que sube en momento alcista y cae cuando la dominancia es la venta, compra y venta con un mercado de capitalización que superó las inversiones de JP Morgan y Warren Buffet, un crítico mordaz de la criptomoneda, dejando a todos callados con ansias de obtenerla.

Los abogados y financistas dirán que no es una moneda porque no fue emitida legalmente por banco central alguno, ante este argumento cabe decir que si leemos un poco de historia nos vamos a dar cuenta que tanto las monedas como el dinero desde su origen no fueron emitidos por estado alguno, tal como modernamente lo conocemos, tanto los bancos privados y centrales, como el estado son de reciente creación, por ejemplo, el Banco Central de Bolivia fue fundado en 1928, entonces, antes de la aparición de estas entidades las personas intercambiaban con lo que creían subjetivamente que tenía valor sin que algún burócrata obligue su uso por decreto, el bitcóin también es una institución de orden espontáneo como diría F.A. Hayek, quien estaba a favor de que las monedas compitan libremente, en una suerte de desnacionalización del dinero.

Por otro lado, Agustín Laje, pensador liberal de derecha, dice que el bitcóin no es una demanda de las masas, no es una lucha popular, pero esta criptomoneda aparece para salvar a las masas de la pobreza extrema frente a la devaluación de la moneda fiat, los efectos inflacionarios del dólar estadounidense y el Efecto Cantillon que beneficia a los mercantilistas amigos del poder; pero el bitcóin no sólo es criptomoneda (ya no discutamos el sexo de los ángeles), sino también es criptoactivo, es un refugio de valor del ahorro y patrimonio, sí las masas comprendieran como lo hacen los ricos de las características del bitcóin hace rato hubiera existido una revolución, en este momento no existe nada más democrático y libertario que los criptoactivos.

Tanto es así, que los países han comprendido el triunfo del bitcóin y quieren obtener su propia moneda digital, ahí está China con su modelo de vigilancia y control, luego Ucrania que recurre a la cripto Stellar para desarrollar infraestructura para su CBDC (moneda digital emitida por el banco central), pero también tenemos el vergonzoso caso boliviano, cuyo banco central prohíbe el uso, compra y venta de criptoactivos por el sistema nacional de pagos.