La píldora roja

Por el año 2006, tuve la oportunidad de atender el caso de un albañil que se había casado con un cholita con quien procrearon tres hijas de 9, 4 y 2 años de edad; la madre empezó a trabajar en una chichería abandonando a sus hijas, para cuidarlas, el padre tuvo que trabajar de carretillero cargador de verduras en el mercado “La Pampa” en Cochabamba; la madre cada vez que regresaba se llevaba a las niñas para luego abandonarlas en Quillacollo, por eso, presentamos una demanda de guarda y tenencia, iniciado el proceso, la juez de la niñez de turno ordenó que las niñas estuvieran en un hogar provisionalmente mientras se llevaba el juicio, se pudo constatar en audiencia que las niñas querían permanecer a lado de su padre, con lágrimas en los ojos solicitaban regresar a casa con él, pero la juez ordenó que se queden en el orfanato porque mi cliente era hombre y pobre.

 

Este asunto me llevó a reflexionar de qué manera están orientadas las normas a favor de las mujeres, violándose el Principio de igualdad de todos ante la ley. En países como Argentina y España, el Principio de presunción de inocencia ha sido reemplazado por el Principio de presunción de verdad en el caso de declaración de la mujer, así muchas denuncias falsas se han presentado creándose una ola de injusticias en contra del varón, documentales que están en YouTube como “Borrando a papá” de la Argentina o “No te vayas papá” de España son crudos testimonios de la realidad que viven muchos progenitores cuando las leyes discriminan. La discriminación positiva en materia familiar y penal provoca injusticia en los estrados, lágrimas y suicidios en los hogares.

 

La agenda de género o ideología de género y el feminismo de la tercera de ola, nos han hecho creer que el hombre es intrínseca y naturalmente violento, por eso el Derecho penal de autor discrimina al delincuente por sus características, estatus y condición, esta doctrina solo fue aplicada en el régimen nazi y el estalinismo, pero ahora está de moda y se expande violando el Principio de igualdad de todos ante la ley, así se discrimina a los hombres por ser malos por estar impregnados por una cultura de violación, dejando de lado los propios actos, convirtiéndose en un aspecto subjetivo.

 

Hace poco fue presentado otro documental llamado “The Red Pill” (La píldora roja), el nombre de este documental hace referencia a la película “The Matrix” donde Morfeo ofrece a El Elegido salir de la matriz y ver la luz, ofreciéndole una pastilla azul si deseaba vivir en el engaño o entregarle la pastilla roja que le permitía ver la realidad, salir de la caverna al estilo platónico. Así es como la feminista Cassie Jaye decide investigar a un grupo de varones que impulsan el respeto de sus derechos, personas que a primera vista podían ser tachadas como “machistas”, “misóginos” y “fascistas”, por eso, Cassie decide ingresar a la madriguera del conejo y descubre de qué manera es tomada la paternidad por la sociedad, como se despoja y prohíbe el acceso a ser padre, las visitas paternales, hombres que no deciden sobre la vida de los niños sea por aborto o adopción, mujeres que entregan en adopción a sus hijos sin que sepan los padres, padres que cuidan de niños pensando que son sus hijos, violencia contra hombres que no son atendidos o son ridiculizados, etc. También, Cassie conoce y entrevista al profesor Warren Farrell autor del libro: “El mito del poder masculino” y se cuestiona como los hombres son vistos como “objetos de éxito”, porque en sus hombros están la familia, sociedad, empresa, naciones, por eso son desechables en las guerras, en las alcantarillas o trabajos arriesgados, donde mueren en cifras superiores a las mujeres, el sistema patriarcal lo tendría más bien de oprimido, porque los índices de suicidios, muertes por trabajos riesgosos, deserción educativa, violencia, desempleo en los hombres sobrecogen a Cassie, pero también es testigo de cómo el feminismo posmoderno han instalado una gran industria en base al victimismo y sus cifras sobredimensionadas para cambiar las leyes y hacer del hombre un ciudadano de segunda en los países desarrollados y subdesarrollados, tal vez la parte más importante del documental se da cuando junto con Karen Straughan analizan el secuestro de las estudiantes nigerianas por Boko Haram, y como se movilizó el movimiento progresista “Devuelvan nuestras mujeres”, pero un año antes, el grupo terrorista había secuestrado y asesinado a muchos hombres católicos pero nadie dijo nada, los asesinos sabían que la única manera de captar la atención mundial era atacando mujeres, a los hombres muertos nadie los atiende.