Bolivia: Necesitamos un Partido Liberal

En su ensayo: “La veta blanca. Coca y cocaína en Bolivia” (1982), el escritor René Bascopé describe los orígenes gubernamentales del cultivo de la coca y la producción de cocaína en el trópico cochabambino, sitúa al “Banzerato” como artífice del descubrimiento de esa veta gigante como motor económico que sostendría la economía boliviana.

 

Como sabemos, el trópico fue poblado por colonos de origen andino, la altiplanicie y las minas habrían expulsado a sus habitantes hacia la supervivencia en las selvas para producir lo que se demandaba. Entonces, la situación se descontroló y por influencia norteamericana comenzó la erradicación de los cultivos mediante la ley draconiana 1008, que suprimía la presunción de inocencia y alcanzaba solamente a los “pisacocas”, la guerra contra el narcotráfico se perdió, y fruto de las injusticias, se origina un movimiento campesino que reivindicaría sus aspiraciones. Empieza una etapa de politización del área rural a la cabeza de dos dirigentes: Alejo Véliz y Evo Morales, en congresos campesinos realizados en 1994 se planteó la necesidad de tener un “instrumento político” que llevará al congreso las demandas mediante un órgano efectivo de defensa de intereses. Morales no pudo inscribir ante la Corte Nacional Electoral el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP), pero posteriormente el ex falangista David Añez Pedraza le entregaría la sigla Movimiento al Socialismo – Unzaguista (MAS-U), eliminaron los vestigios falangista, comenzando así, una carrera exitosa que los llevó al segundo lugar el año 2002, elecciones presidenciales ganadas por Gonzalo Sánchez de Lozada, pero Morales no descansaría en su ambición de ser presidente, llevando a la convulsión la precaria democracia, luego, con apoyo de Carlos D. Mesa lograron perseguir soló a los ex gobernantes y se perdonó a los agitadores, no solo eso, sino que se abrió las puertas para que escape la bestia de la democracia instrumental plebiscitaria, que nos tiene a punta de consultas millonarias cada año según el capricho del gobernante, la última para establecer: “si Bolivia ama a Evo”. El MAS apareció en el mercado electoral cuando se demandaba propuestas indigenistas – antiimperialistas, pero la realidad nos enseñó que la corrupción alcanza a todos los estratos socio-culturales.

 

Hoy en día, la oposición política y sus intelectuales, provienen y tienen la misma matriz ideológica oficialista: socialismo. La anterior semana, Samuel Doria Medina confirmó la pertenencia de Unidad Nacional a la Internacional Socialista.

 

Con estos antecedentes, los liberales debemos entender que para llevar nuestras demandas al congreso debemos conformar un partido político, así lo hizo Morales y ahora gobierna no solo como dirigente de las seis federaciones de cocaleros del trópico cochabambino, sino que hasta les otorga privilegios fiscales que los demás ciudadanos no tienen. Entonces, el Partido Liberal debe llevar las demandas de los contribuyentes en favor de la propiedad y empresa privada, todo contribuyente debe considerarse liberal, así tenemos un partido de masas que no sólo aglutine a comerciantes y empresarios no mercantilistas, también a transportistas, “cuentapropistas”, empleados del sector privado, etc. Todos los sectores oprimidos por el terrorismo tributario y los pobres que no pueden acceder a productos por los excesivos aranceles e impuestos.

 

El Partido Liberal tiene como tarea derogar y abrogar las leyes malas tal como lo describe Alberto Mansueti con su plan político: “Las Cinco Reformas”, que propone un gobierno limitado en sus específicas funciones: “justicia, seguridad e infraestructura”, reducción y recorte del Estado, mercados libres, propiedad y empresa privada, combate del mercantilismo, es decir de los privilegios, subvenciones, monopolios a los amigotes y amantes, principalmente. Son por estas y otras razones que necesitamos un Partido Liberal.